Las fuerzas de seguridad en Argentina han iniciado una operación de búsqueda para recapturar a tres asesinos que escaparon de una prisión de alta seguridad el domingo.
Pero la noticia de la fuga ha dejado rápidamente la sección policial de diarios y noticieros para mudarse a las páginas de política, ya que la historia salpica al gobierno actual y al anterior y jugó un papel importante durante la última campaña electoral que condujo al fin de doce años de gobiernos kirchneristas en el país.
Victor Schillaci y los hermanos Cristian and Martin Lanatta habían sido sentenciados a cadena perpetua por secuestrar y asesinar a tres empresarios en 2008, en una disputa en torno a un plan para traficar efedrina en México.
Pero este año Martin Lanatta acusó en televisión al jefe de gabinete de la ahora expresidenta Cristina Fernández de Kirchner de tener vínculos con el crimen.
Aníbal Fernández, político cercano a la exmandataria, competía en ese momento por la gobernación de la provincia de Buenos Aires que finalmente perdió con la candidata de la alianza Cambiemos, María Eugenia Vidal.
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"Martín Lanatta fue protagonista de la campaña de Cambiemos, una campaña de desinformación que le dio la gobernación a Vidal. Uno suponía que lo había hecho por plata, pero ahora que se fugó de una cárcel de máxima seguridad queda claro cómo fue la cosa", dijo Fernández al diario La Nación.

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