El nuevo partido de izquierda radical Podemos esta operando un acercamiento táctico con los socialistas para arrebatar el ayuntamiento de Madrid a la derecha y abrir la vía a otros acuerdos regionales con riesgos para ambos de perder a sus electores.
Por primera vez desde la fundación de ese partido radical en enero de 2014, su líder, Pablo Iglesias, cenó el miércoles con el secretario general del Partido Socialista, Pedro Sánchez, en un encuentro sobre el cual sólo se filtró el menú. Hasta ahora no hacían más que mostrar animadversión mutua, el primero considerando que el otro era parte de la “casta” y el segundo calificando a Iglesias de “populista”. Tras esta cita, acordaron una nueva reunión, pública, esta vez, según Podemos. Todo el mundo conocía el motivo del encuentro: alcanzar un acuerdo aprovechando la mayoría numérica de sus votos para apartar a la derecha, principalmente en Madrid, ayuntamiento dirigido por los conservadores desde 1991. Esperanza Aguirre, perteneciente al ala más derechista del gobernante Partido Popular (PP) y cuya lista fue la más votada en las municipales del 24 de mayo con 21 concejales, debería así dejar paso a la exjueza Manuela Carmena, cabeza de lista de una plataforma ciudadana apoyada por Podemos y que obtuvo 20 concejales, que sería mayoritaria si se alía a los socialistas (9 concejales). “Se están reuniendo. El pleno de constitución del ayuntamiento es el sábado” 13 de junio, fecha límite para todas las alcaldías, aseguró el número dos de esta lista, Nacho Murgui. Más allá de la capital, un acuerdo entre el PSOE y Podemos permitiría también que mayorías de izquierdas gobiernen seis o siete regiones – de 17- y una quincena de grandes ciudades, entre ellas Barcelona con Ada Colau, una activista antidesalojos, y Valencia, segundo gran bastión de la derecha, gangrenada por la corrupción.
Por primera vez desde la fundación de ese partido radical en enero de 2014, su líder, Pablo Iglesias, cenó el miércoles con el secretario general del Partido Socialista, Pedro Sánchez, en un encuentro sobre el cual sólo se filtró el menú. Hasta ahora no hacían más que mostrar animadversión mutua, el primero considerando que el otro era parte de la “casta” y el segundo calificando a Iglesias de “populista”. Tras esta cita, acordaron una nueva reunión, pública, esta vez, según Podemos. Todo el mundo conocía el motivo del encuentro: alcanzar un acuerdo aprovechando la mayoría numérica de sus votos para apartar a la derecha, principalmente en Madrid, ayuntamiento dirigido por los conservadores desde 1991. Esperanza Aguirre, perteneciente al ala más derechista del gobernante Partido Popular (PP) y cuya lista fue la más votada en las municipales del 24 de mayo con 21 concejales, debería así dejar paso a la exjueza Manuela Carmena, cabeza de lista de una plataforma ciudadana apoyada por Podemos y que obtuvo 20 concejales, que sería mayoritaria si se alía a los socialistas (9 concejales). “Se están reuniendo. El pleno de constitución del ayuntamiento es el sábado” 13 de junio, fecha límite para todas las alcaldías, aseguró el número dos de esta lista, Nacho Murgui. Más allá de la capital, un acuerdo entre el PSOE y Podemos permitiría también que mayorías de izquierdas gobiernen seis o siete regiones – de 17- y una quincena de grandes ciudades, entre ellas Barcelona con Ada Colau, una activista antidesalojos, y Valencia, segundo gran bastión de la derecha, gangrenada por la corrupción.


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